jueves, 7 de abril de 2016

I 04 ANASTASIA ROMANOV/Anna Anderson



La Dinastía Romanov fundada en 1617 por Boyardos moscovitas, título de los nobles terratenientes eslavos, reinaron Rusia hasta 1761, año en que fueron sustituidos por la rama de los Holstein-Romanov de Pedro III; los cuales a la vez gobernaron hasta marzo de 1917, cuando el último emperador ruso, el Zar Nicolás II abdicó obligado por la insurrección de Petrogrado, que da inicio a la segunda revolución rusa, con la toma de poder de los Bolcheviques y la creación de la República Socialista Soviética Federativa de Rusia.

Nikolái Aleksándrovich Romanov, el último Zar de la Rusia Imperial, había nacido en San Petersburgo en 1868, en Tsarskoye Selo (la Villa de los Zares). Esmeradamente educado, hablaba con soltura inglés, ruso, francés y alemán. En 1894 accede al poder, sustituyendo a su padre Alejandro III; poco después de su coronación, contrajo nupcias con Alix de Hesse, quien tomó el nombre de Alexandra Fiódorovna, con la que procreó cinco hijos: Olga (1895), Tatiana (1897), María Teresa (1899), Anastasia (1901) y el zarevich Alekséi Nikoláyevich 1904).
En 1905 inicia una desastrosa guerra con Japón, que genera malestar general. Con motivo de la Primera Guerra Mundial, intentó ponerse al frente de las acciones, relevando a su tío el gran Duque Nicolay Nicoláyevich, dejando la regencia del imperio en manos de su esposa, la cual tuvo una nefasta influencia del legendario monje loco Rasputín-ver preguntas al abuelo 6-quien se hizo del control absoluto del gobierno, con el consiguiente descontento popular, agravado por el origen alemán de la Zarina, que desencadenó eventualmente en la rebelión bolchevique de 1917, liderada por Vladimir Ilich Uliánov, mas tarde Lenin. Rusia entra vertiginosamente en una guerra civil.

Al regreso del desmoronado frente de la Primera Guerra Mundial, el Zar derrocado, fue confinado a arresto domiciliario, junto con su esposa e hijos en el Palacio de Alejandro, en Tsarskoye Selo, en las afueras de San Petersburgo. Dada la cercanía de las fuerzas rojas, Aleksandr Kérensky del gobierno provisional, desplazó en agosto de 1917 a la familia a la pequeña ciudad de Tobolsk, capital histórica de Siberia Occidental. En abril de 1918, los bolcheviques se hicieron del gobierno, ordenando un nuevo traslado de la familia real, esta vez a una pequeña granja, la Casa Ipátiev en Ekaterimburgo, una ciudad de los Urales, en donde Nicolás es asesinado cruelmente, cuando tenía cincuenta años, por sicarios del Ejército Rojo, junto con su familia el 17 de julio de 1918.

El detestable magnicidio tuvo la siguiente secuencia: el 4 de julio de 1918, ante el avance de la legión Checoslovaca, se temió la liberación de la familia; un escuadrón de la policía secreta bolchevique al mando de Yákov Mijáilovich Yurovsky relevó a la guardia de la casa y el 13 de julio recibió la orden del Soviet de los Urales de fusilar a toda la familia. En la medianoche del 17 de julio, con el pretexto de tomar una fotografía, fueron llevados al sótano de la casa Ipátiev, repentinamente entró Yurovsky con revólver en mano y 17 soldados armados con fusiles a la bayoneta, declarando que “el pueblo ruso les había condenado a muerte”; el Zar cae instantáneamente muerto, los fusileros realizan una descarga cerrada al resto de la familia; las niñas por haber tenido una protección relativa por sus corsés cargados con joyas, no mueren inmediatamente y son rematadas a la bayoneta.

En total fueron cobardemente masacradas doce personas: Nicolás, Alexandra Fiódorovna, su hijo Alexis, sus cuatros hijas: Olga, Tatiana, María y Anastasia; el doctor Sergéi Botkin, el lacayo Alekséi Trupp, los cocineros Iván Jaritonov y Tijomírov, y la camarera Ana Demídova. En el colmo de la iniquidad, matan también al perro mascota. Posteriormente los cuerpos fueron depositados en la mina abandonada: Ganina Yama -“los cuatro hermanos”- en donde destruyeron los cadáveres con fuego y ácido sulfúrico. Cínicamente el Soviet de los Urales declaró “Cumpliendo con la voluntad popular, el Consejo de Diputados, Obreros, Campesinos y Guardias Rojos de los Urales, decidió fusilar al verdugo coronado, para evitar que escapara del tribunal del pueblo”. El Comité Central Ejecutivo aprobó la acción del Presidium del Consejo de los Urales.

La Iglesia Ortodoxa Rusa en el exilio canonizó a los integrantes de la familia Romanov, decisión refrendada en agosto de 2000 por el sínodo de la Ortodoxia Rusa. Nicolás II está enterrado desde 1997 en la Catedral de San Pedro y San Pablo en San Petersburgo junto con el resto de la familia imperial y de los demás zares rusos. El 1 de octubre de 2008 el Tribunal Supremo de Justicia de la Federación de Rusia ha rehabilitado a Nicolás II y su familia, como víctimas de la represión bolchevique.

De su alteza imperial la Gran Duquesa de Rusia Anastasia Nicolaeivna Romanov-Oldenburg-Holstein-Gottorp y von Hessen, no hay muchos datos desde su nacimiento hasta el final de sus días, en Ekaterimburgo, Rusia, cuando tenía tan solo 17 años. Nació en Peterhorf, complejo de palacios en San Petersburgo, Rusia, el 18 de junio de 1901, según el calendario gregoriano. Fue la hija mas joven del emperador Nicolás II y de su esposa Alejandra Fiódorovna, criada de la manera más austera posible, apodada “Malenkaya”, que significaba “la mas joven”, creció como una niña vivaz y llena de energía, de ojos azules, corta estatura y pelo rojizo tirando a rubio, padecía de hallus valgus-desviación del primer dedo del pie, fuera de la línea media, acompañado de exostosis en la articulación metatarso-falángica-(juanetes) que afectaba a los dos dedos gordos del pie.


Para la mayoría de historiadores, Anastasia fue asesinada, en una ejecución extrajudicial, por un pelotón de fusilamiento, junto al resto de su familia la mañana del 17 de julio de 1918. Al morir la princesa, nace la leyenda de Anastasia según la cual no murió y logró escapar. El rumor que sobrevivió a la masacre tiene gran fuerza y es persistente desde 1918, y no ha sido acallado totalmente hasta nuestro tiempo pues no hay nada totalmente claro en relación a su muerte o a su supervivencia. Sobrevivió según testimonio del sastre vienés Heinrich Kleibenzetl-que vivía y trabajaba frente a la Casa Ipátiev-; huyendo posteriormente con la ayuda del soldado ruso-polaco Alex Tschaikovsky que la llevó a Bucarest, Rumania donde curaría sus heridas y dos años después aparecería casada con él, con un hijo, con el nombre de Anna Tchaikovsky. El soldado Tchaikovsky aún hoy no ha sido identificado entre los participantes de la ejecución.

También llegaron noticias desde Bulgaria de la posible supervivencia de Anastasia y de su pequeño hermano Alexis. Meter Zamiatkin, guardia de la familia imperial rusa afirmó que los llevó a su pueblo natal, cerca de Odesa, viviendo Anastasia con el nombre de Eleonora Albertovna Kruger en la ciudad búlgara de Gabarevo, cerca de Kazanlak , hasta su muerte en 1954.

Nadezhda Ivanovna Vasilyeva y Eugenia Smith, dos jóvenes que afirmaban ser Anastasia y su hermana María, encontradas por un sacerdote de los Montes Urales, vivieron como monjas hasta su muerte en 1964. Fueron enterradas bajo los nombres de Anastasia y Maria Nikolaevna. Muchas mujeres a lo largo del siglo XX afirmaron ser la Gran Duquesa Anastasia, al menos diez mujeres afirmaron ser Anastasia, la más famosa de las cuales fue Anna Anderson.

La vida de Anna Anderson surgió la noche del 17 de febrero de 1920, cuando una joven de aproximadamente 20 años fue salvada por un policía de suicidarse en un puente del río Spree- que comunica a Alemania por medio de canales con el mar Báltico- en la ciudad berlinesa. Ingresada en el hospital psiquiátrico de Dallford, en donde por su mutismo, el personal la conocía como Fraülein Unbekannt ("Señorita desconocida"), diagnosticándole una "enfermedad mental de carácter depresivo". La joven Anna Anderson presentaba, según los informes médicos, media docena de heridas de bala y diversas laceraciones, incluyendo una cicatriz en forma de estrella en la parte posterior de la cabeza.

"Doña Desconocida", que permaneció hospitalizada dos años, adujo que trató de suicidarse, arrojándose desde un puente a las frías aguas del canal Landwerh, en Berlín, por haber sido ignorada al tratar de ver a su tía, la princesa Irene, hermana de la Zarina (madre de Anastasia), explicó a sus confidentes, que se llamaba Anna Tschaikovsky, que su marido, muerto en una reyerta callejera, la había rescatado de Ekaterimburgo, que tuvo un hijo con él en Rumania, mismo que dejó en un orfanato, antes de partir a Berlín. Sin embargo no explicó porque en Bucarest no hizo ningún intento de aproximarse al familiar más cercano de Anastasia, fuera de Rusia, la reina María de Rumania, prima de la Zarina Alejandra.

Por su acento oriental todos supusieron que Anna era, posiblemente, una "refugiada rusa", afirmando en 1922 que ella era la Gran Duquesa Anastasia. La firmeza de su reclamación pronto la hizo relativamente conocida más allá de Alemania e independientemente de quien era realmente, marcó su vida para el resto de sus días. La noticia se propagó, causando conmoción a toda Europa, la gente maravillada ante esta magnífica historia, la aceptaba sin reticencias.

Al egresar del hospital, quedó al cuidado de un emigrante ruso, el barón Von Kleist, que creía que ella era realmente Anastasia. Por causas desconocidas Anderson huyó de casa de Von Kleist y fue acogida por el inspector de policía Grünberg, recibiendo en su casa, la visita de la hermana de la Zarina, la Princesa Irene de Hessen-Darmstadt, quien no aceptó que se tratara de su sobrina. Sin embargo el hijo de la princesa, el Príncipe Segismundo de Prusia, remitió a la joven una lista de preguntas que, según su opinión, sólo Anastasia podía conocer, Anderson respondió todas las preguntas correctamente, lo que agregado al gran parecido físico con la autentica Anastasia, sus ojos azules, la caligrafía semejante a la de Anastasia y pruebas forenses realizadas en 1994, comparando la cara y las orejas, concluyeron que Anna y Anastasia eran las mismas, alimentando el mito, pues Incluso su abuela paterna, recluida en un castillo en Dinamarca, la reconoció antes de su fallecimiento en octubre de 1928.

En 1991 un grupo de científicos, espeleólogos, geólogos, genéticos y otros expertos de la medicina hallaron los restos de la familia imperial en una fosa común, cerca a Ekaterimburgo. Una vez abierta la tumba los excavadores descubrieron faltaban los cadáveres de Alexis y, según el experto forense William Maples, el de Anastasia, lo que avivó la polémica.

En las décadas siguientes, la mujer sería conocida como Anna Anderson (nombre que adoptó en los Estados Unidos) enfrentándose a numerosas acusaciones de impostora, pero nadie podía dar prueba de que mentía o decía la verdad. La batalla por conocer su identidad se convirtió en el juicio más largo de la historia de Alemania (1938-1970),Anna Anderson no pudo aportar suficientes pruebas, obrando en su contra el hecho de que fuera incapaz de leer o hablar ruso, inglés o francés a su edad, como sí lo hacían las hijas del zar.

Anna Anderson, se casó en Charlotteville, Virginia, Estados Unidos, en 1968, a los 67 años de edad, con el norteamericano John “Jack” Manahan, unos veinte años más joven que ella, por lo que cambió su nombre a Anastasia Manahan; muriendo en Klostersee (Alemania), el año 1984 a causa de una neumonía, siendo incinerada, según su propio deseo.

Los análisis y muestras de ADN de Anna Anderson que pudieron ser rescatados, gracias a una prueba que se le hicieron en vida durante una operación en 1979 en el Hospital Martha Jefferson, de Charlottesville, Virginia, demostraron que Anna Anderson no solo no tenía relación alguna con la familia real rusa, sino que se correspondía estrictamente al de Karl Maucher, un inmigrante procedente de Pomerania, región limítrofe entre Polonia y Alemania, descendiente de una polaca, Franziska Schanzkowska, una obrera de Casubia (al norte de Polonia) nacida en 1896, probablemente en Pomerania, Prusia Oriental (actualmente Polonia) y desaparecida en marzo de 1920, lo que confirmó la investigación privada, contratada por el duque de Hesse.

Mucha gente creyó en éste clásico de la doble personalidad, muchas más quisieron creer, como lo demuestra las numerosa filmografía, musicales, novelas y series de televisión; la supervivencia de Anastasia, merecería ser verdad.

viernes, 25 de marzo de 2016

II 02 TOCUMBO

Imagen: conocemichoacan.com.mx
"La Michoacana es natural"

A partir del siglo IX, el territorio al occidente de la Meseta de Anáhuac, recibe sucesivas migraciones provenientes del norte que eventualmente consolida un importante desarrollo político militar, de un grupo étnico y cultural autonombrado p'urhépecha.

Éste conglomerado y sus integrantes, que en lo individual se hacían llamar p'urhé o p'uré, que significa gente o persona; crean el reino de Michhuahcān 'lugar de pescadores', mismo que ocupaba la región, que hoy es el Estado de la República Mexicana, Michoacán de Ocampo.

En el siglo XIV, Tariácuri (sacerdote del viento) consolida un imperio y lo divide en tres reinos: Pátzcuaro, Cuyuacán-Ihuatzio y Tzintzuntzan. Los conquistadores españoles adjudican a los purépechas el nombre de tarascos, porque los caciques, que les entregaban a sus hijas, les llamaban tarscue (yernos).

Entre los orgullos mas acendrados de está etnia, está el jamás haber sido derrotados por los aztecas, hecho que se deriva, de la solidaridad de los tres reinos para enfrentar un enemigo común.

Confieso que me ha llamado mucho la atención, que cerca de donde yo habito, en una sola manzana, hay al menos tres establecimientos que mencionan en su denominación social a Michoacán; dos de “carnitas” y uno de “paletas”. Creo no equivocarme, si afirmo que todos se originan y crecen gracias a los estrechos lazos que encuentran su referencia en la solidaridad como un valor distintivo de los michoacanos.

Los negocios se llaman: “Mi Lindo Michoacán” y “Carnitas Michoacán”, cuyo epicentro es la población de Quiroga, afamada por sus exquisitas carnes de cerdo; y la Paletería y Nevería “La Michoacana”, en su cuarta generación, con origen en la población de Tocumbo, porque dicen los conocedores que hoy en día “prácticamente no hay una esquina del territorio nacional sin La Michoacana”, ya que Tocumbo “colonizó el país con sus paletas, helados y aguas de sabores”.

Tocumbo, uno de los 113 municipios del estado de Michoacán, significa en purépecha -lugar donde nacen los pinos- es “cuna y pueblo de las paleterías La Michoacana” está a 196 kilómetros de la capital Morelia; ubicado al oeste del estado, limita con el estado de Jalisco, es considerada por unos como “la población mas acaudalada de México”, dado que se proporcionó como fuente de empleo, la microempresa familiar dedicada a la elaboración y venta de paletas y helados, que aumentó el nivel de ingreso de sus habitantes, traducido en mejoría notable de su nivel de vida y de la capacidad instalada de sus viviendas, el 75% deshabitadas la mayor parte del año, y los servicios públicos que la comunidad cofinancía con el municipio.

Esta experiencia de éxito tiene como pioneros a los señores Rafael Malfavón “el garrapatillo”, que pone la primera paletería del pueblo, así como Agustín Andrade e Ignacio Alcázar que son los primeros, en los cuarentas, en abrir expendios de helados en la ciudad capital de la República Mexicana. En poco tiempo Agustín Andrade llegó a tener 177 establecimientos.

Esta primera generación de paleteros sentía la obligación de hacer partícipes de su éxito a los demás. La solidaridad no era casual, hay que tener en cuenta que en este pueblo prácticamente todos están emparentados. No hay más apellidos que Andrade, Alcázar, Barreto o Malfavón. Todos habían crecido juntos y aquello de hoy por ti, mañana por mí, era un credo.

Los hermanos Ignacio y Luis Alcázar se convirtieron en los mayores promotores de este negocio, regresando a Tocumbo, prestando al 2% mensual de interés, para que sus coterráneos ingresaran al negocio del helado. Este modelo de financiamiento permitió que muchos tocumbenses, se convirtieran en propietarios de uno o varios expendios de la Michoacana, mezcla única entre franquicia y negocio familiar, suficientemente adaptable y flexible.

En 1959, el Sr. Rafael Abarca inicia la segunda fase de La Michoacana mejorando la calidad de los procesos en la producción de paletas e introduce nuevos sabores de helados, preferentemente de frutas tropicales, sustituyendo la venta de refrescos por aguas frescas, que ofrecían un mayor margen de utilidad. A finales de los años 60 y durante los 70 se establecieron cientos de paleterías La Michoacana, fortaleciéndose en parte, por el hábito de los tocumbenses de financiarse entre si y con la ayuda de los hermanos Alcázar, en créditos basados en amistad, vínculos familiares y confianza.

Hasta los años 70 todo fue auge. Algunos empezaron a incursionar en ciudades como Monterrey, Guadalajara o Puebla, pero la mayoría tenía al Distrito Federal como centro de operaciones; en poco tiempo no dejaron ciudad o pueblo sin helados.

En 1990, Alejandro Andrade, diseña un logotipo, como imagen corporativa de La Michoacana, que es una indita con un helado y su slogan que dice “La Michoacana es natural”

Las Michoacanas fueron creciendo en número por toda la Republica Mexicana y algunos lugares de los EU; estimando más de 15000 paleterías; con un cálculo conservador de tres empleados por paleteria en promedio, La Michoacana podría estar dando trabajo alrededor de 45000 mexicanos.

A fin de año, los tocumbenses -que viven donde están sus paleterías- regresan a dar vida a sus residencias deshabitadas, con motivo de la tradicional Feria de la Paleta, que desde 1989, se lleva a cabo anualmente, del 20 al 27 de diciembre.

Este denodado camino está obscurecido por una leyenda negra, la trágica muerte del cofundador de La Michoacana Luis Alcázar Pulido, que el 20 de enero de 2000, fue asesinado en su domicilio de la Ciudad de México junto con Ana María Andrade, su esposa, y la doméstica Yolanda Hernández; siendo presumiblemente el autor intelectual, un familiar muy cercano, a juzgar por los cuatro mil millones de pesos que había acumulado el occiso; crimen sospechosamente no esclarecido, según afirman, porque él o los delincuentes han sido, como contraprestación a una millonaria suma que aportaron para la campaña presidencial de un candidato que resultó derrotado.

A la entrada de Tocumbo, se ha erigido un monumento a la paleta, que la atraviesa un cono helado, cuya bola de nieve, pintada de azul, representa a laTierra. El mundo está cubierto de paletas de todos colores y sabores. –ver imagen-

Hoy en día tienen diferentes nombre como las delicias de Michoacán, Tocumbo si, La Flor de Tocumbo, La Original Michoacana, La Nueva Michoacana y La Michoacana del Portón, vendiendo también postres, palomitas, nachos y pizzas.

Su fórmula del éxito es sencilla: Productos del día, realizados de manera artesanal, a precios económicos; a lo que se añade el ser ahorrativo, muy trabajador y flexible.


domingo, 14 de febrero de 2016

I 03 FUEGOS FATUOS: ¿Espíritu o fenómeno químico?


Imagen: Wikipedia/fuego fatuo

Aquellos que se atrevan a caminar en una noche tranquila, en la que el aire apenas se mueve, por antiguos cementerios o por ciénegas pantanosas, es posible que puedan experimentar un sorprendente y al mismo tiempo escalofriante espectáculo, consistente en presenciar luces pálidas como llamas flotando a poca distancia del suelo, formando imágenes increíbles que sin duda estimularán su imaginación hasta extremos insospechados; se trata de la contemplación del excitante y maravilloso fenómeno de los fuegos fatuos, que aún hoy muchas personas los relacionan con esoterismo -oculto, secreto, reservado a unos pocos- magia o fantasmas, porque se dice que retroceden al acercarse a ellos, se mueven y balancean en el aire errática y arbitrariamente, incluso contra el viento y duran varios minutos, manteniendo su tamaño y forma mientras se mueven.

El curioso fenómeno, también conocido con ignis fatuus, recibe apelativos macabros a todo lo ancho del mundo, por ejemplo: Candelillas, luces malas, víbora de fuego (cobra-do-fogo); el nombre común en todo Brasil es Boitatá-ver PapáBeto, Preguntas al abuelo No. 13- que equivale a la ronde des lutins francesa (danza de los duendes), la “luz loca alemana”, el farol de los Andes en Argentina y Uruguay; Fuochi fatui o labenti en Italia; Feu follet en Francia, Sand Yan y Tad(St. John and Father) en Bretón y Marsh Light en Estados Unidos.

El folclore popular históricamente ha creado numerosos mitos acerca del fenómeno de los fuegos fatuos o féericos; aparece en numerosas leyendas populares, siendo a menudo un personaje malicioso, como en la leyenda inglesa de Will el herrero malvado de Shopshire, quien en vida violó todas las leyes de dios y de los hombres, pecador convincente logró que San Pedro le diera una segunda oportunidad en las puertas del cielo, pero volvió a las andadas y por su mala vida ni siquiera le dejaron entrar en el infierno, siendo condenado a vagar por la tierra utilizando el carbón ardiente que el diablo le dio para atraer y dañar a los viajeros imprudentes.

Por observarse con relativa frecuencia en cementerios y pantanos, la leyenda galesa refiere que el pwca (fuego fatuo en galés) es una linterna portada por una “pequeña figura” que tiene por objeto desviar de su camino a los campesinos para hacerlos perderse hasta ahogarse en los pantanos; su indudable esencia tenebrosa y misteriosa, se ha asociado en términos legendarios a las almas de los muertos; entre la población rural europea, especialmente la cultura popular gaélica y eslava se pensaba que eran espíritus malignos de muertos u otros seres sobrenaturales. La tradición cristiana, en una leyenda rusa, propicia la creencia que son los espíritus de niños sin bautizar o nacidos muertos, vagando por la tierra, sin poder acceder al cielo o al infierno. En varios países americanos se habla de las “almas en pena”.

El folclore inglés los personifica como diablillos o duendes que atraen a sus víctimas hacia el peligro. En Escocia, Irlanda o Gales se consideran presagio de muerte o desastres. España es también rica en leyendas que nos hablan de fuegos fatuos y luces misteriosas semejantes: En Cataluña son llamados Foc Follets y se celebra la fiesta de Manresa; en Galicia aparecen sobre el Pico Sacro, Cádiz tiene su tradición de los diablos luminosos y en Jandía, Islas Canarias son las bolas de luz en que se convirtieron dos esclavos por el sacrilegio de hacer fuego con una cruz.

Uno de los nombres galeses es Ellylldan, "fuego que atrae", de ahí que hayan pasado a significar tanto una luz engañosa como un proyecto utópico y la literatura romántica lo ha tratado como metáfora de la ilusión inalcanzable o de lo siniestro e inexplicable. Shakespeare empleó este término en Enrique IV, Taylor Coleridge en la canción del viejo marinero y John Ronald Real Tolkien en El Señor de los Anillos, entre otros muchos.

Los fuegos fatuos no siempre son considerados peligrosos, hay algunas leyendas danesas y germanas de la Europa medieval, que los hacen guardianes de tesoros razón por la cual las llamaban luces de tesoro. También encajan en la descripción de ciertos tipos de hada, que pueden o no haber sido almas humanas, como los bretones que las describen como hadas de cinco dedos que terminan en luces, los cuales giran como una rueda y en los países vascos mencionan a Mari, una especie de hada que se transforma en bola de luz.

Modernas elaboraciones ocultistas los relacionan con los espíritus elementales del fuego, las salamandras y por supuesto no ha faltado quien lo ha relacionado con fenómenos extraterrestres.

Nada más lejos de la realidad, en la actualidad se sabe que son completamente inofensivos, estas luces mortecinas de color borroso azulado, rojizo, verdoso o amarillento que aparecen flotando en el aire tienen una explicación química que reside en los gases pantanosos combustibles, sobre todo el metano, inflamados por el fósforo de hidrógeno producido por la descomposición de la materia orgánica, sin embargo, no por esta explicación tan poco mágica, los fuegos fatuos pierden su encanto pues se trata de un proceso que convierte los desechos en poesía.

Los fuegos fatuos o fuegos feéricos son un fenómeno de inflamación de ciertas materias -fósforo, principalmente- por oxidación de la fosfina (PH3), gas que arde a baja temperatura, producto de la descomposición de materia orgánica y del metano (CH4), que se elevan de las sustancias animales o vegetales en putrefacción, y forman pequeñas llamas que se ven andar por el aire a poca distancia de la superficie, especialmente en los lugares pantanosos y en los cementerios. Son luces pálidas que pueden verse a veces de noche o al anochecer. Figurativamente se trata de un ardor pasajero.

La anterior teoría es la explicación científica más aceptada, sin embargo no hay un acuerdo unánime, porque no se ha demostrado mecanismo satisfactorio alguno donde los gases que emanan de las zonas pantanosas ardan espontáneamente, y no se explica totalmente el errático comportamiento y la extraña estabilidad de los fuegos, ni su movimiento contra el viento y el volar hacia arriba y hacia abajo, lo que sigue siendo un misterio aún.

Las luces se han relacionado con otros fenómenos semejantes: El fuego de San Telmo, la bola de fuego de Naga, el efecto corona y los rayos globulares, pero no existe vínculo alguno entre ellos.
El fuego de San Telmo es un meteoro ígneo, consistente en una descarga de efecto corona electroluminiscente provocado por la ionización del aire dentro del fuerte campo eléctrico que originan las tormentas eléctricas, particularmente en los mástiles, pináculos y chimeneas de las embarcaciones o en los filamentos de las sogas. Este fenómeno, físicamente un resplandor brillante blanco-azulado, toma su nombre de Erasmo de Formia (San Elmo), patrón de los marineros, quienes habían observado el fenómeno desde la antigüedad y creían que su aparición era un mal agüero.

La bola de fuego de Naga o Naka es la luz fantasma más famosa de Asia, conocida en Tailandia y Laos como luces Nekha, por un pez que vive en el río Mekong. Se les denomina Nagas porque el pueblo más cercano de donde se observan es el de Nong Khai, Tailandia. Las Nagas o “Nong Khai lights”, son numerosas luces rojas del tamaño de una pelota que salen del fondo del caudaloso río Mekong y flotan sobre su superficie a unos diez metros, para luego salir disparada a toda velocidad hacia el cielo, hasta 100 metros de altura. Este extraordinario evento es un fenómeno común en cierta época del año, durante la luna llena, en octubre (onceavo mes lunar), y sólo dura unos 30 minutos, pero gente de todo el mundo acude a ver el milagroso espectáculo.

El efecto corona es un fenómeno de descarga de gas eléctrico externo que se produce en los conductores de las líneas de alta tensión en el momento que la línea supera la tensión critica disruptiva del aire, es decir, aquel nivel de tensión por encima del cual el aire se ioniza. Se manifiesta como un halo luminoso en forma de corona alrededor de la línea, de ahí su nombre; siendo este halo color rojizo para los casos leves y azulado para los más severos en que se incrementa más la temperatura en el gas. Está causado por la ionización del aire debido a los altos niveles de tensión y campo magnético. Ocurre alrededor de conductores de línea, en espaciadores y amortiguadores, en aislantes eléctricos dañados y en cualquier punto donde la fuerza del campo eléctrico exceda los 3kV/m.

El rayo globular, también conocido como centella, rayo en bola o esfera luminosa es una esfera brillante, de color entre rojo y amarillo, mide de uno a cuatro decímetros de longitud, con flotación persistente, que puede moverse tanto rápida como lentamente, en ocasiones permanecer estacionario; se reporta silencioso o emitiendo sonidos sibilantes o crepitantes. Es un fenómeno natural extremadamente raro, relacionado con las tormentas eléctricas, aún no existe una explicación que sea ampliamente aceptada, pero se piensa en hidrógeno cargado positivamente y una mezcla de nitritos cargados negativamente. Es posible que haya sido el origen de la leyenda del Anchimallén (ser mítico mapuche que se transforma en una esfera luminosa, capaz de hacer el bien o el mal, según los deseos de su dueño).



jueves, 4 de febrero de 2016

III 04 Otroslares 04 LA MANGOSTA GRIS DE LA INDIA: Azote de las Cobras


                                                                 Imagen www. mazarbulgb.blogspot.com 

Recientemente se ha publicado una lista de los animales más mortíferos para el hombre encabezada por los mosquitos, que al transmitir la fiebre amarilla, la malaria, el dengue y el zika, son responsables de la muerte de más de dos millones de personas al año y en segundo lugar está la temible cobra asiática, que no obstante no ser la más venenosa del mundo, da cuenta de la mayor parte de las 50000 muertes al año por mordedura de serpiente.

Cobra es el nombre común de un grupo de serpientes venenosas de la familia Elapidae, en especial los géneros Naja, con unas 20 especies, conocidas por su aspecto intimidante y su mordedura mortal. Habitan en zonas tropicales y desérticas de Asia y África. En general se alimentan de reptiles, aves y roedores a los que matan inyectándoles una neurotoxina a través de los colmillos; entre los predadores de la cobra están algunas aves rapaces y sorprendentemente la mangosta, de quien se dice hereda una memoria genética que le dice como enfrentarse victoriosamente con las cobras, aunque jamás las hayan visto.

La mangosta, pequeño cuadrúpedo carnívoro, que habita en el África, en el Asia, en toda la península de India, Irak y parte de China, es dueña de una celebridad bien ganada particularmente por las luchas que sostiene con las serpientes venenosas, pues contra todos los pronósticos, pese a su pequeño tamaño, no solo enfrenta a las cobras, sino que casi siempre las derrota e incluso se las come. En la India hay mangostas especializadas en el raro arte de devorar víboras, pero nada supera el enfrentamiento que tiene con las cobras, pues son las que ofrecen mayor resistencia. Aunque algunos afirman que la mangosta es inmune al veneno de la cobra, se ha comprobado que estas son vulnerables al letal veneno y que el secreto de su victoria estriba en la pasmosa agilidad con que esquivan las embestidas del terrorífico ofidio, gracias a sus ligeros músculos y en su piel dura y espesa con un áspero pelaje esponjado, que durante la lucha se hace mas punzante, donde la ponzoña se pierde, mientras la mangosta gira en torno a su rival y cuando advierte el cansancio de su enemiga salta sobre la cabeza y se la destruye de un mordisco, pues su mejor arma es la astucia, siendo una especie de gran utilidad para controlar serpientes en la India.

La carnívora y solitaria mangosta gris de la India (Herpestes edwardsi), de la familia de los vivérridos, tiene una longitud que oscila entre 40 y 50 centímetros, con una cola larga, casi del tamaño de su cuerpo. Posee una coloración amarillenta y gris, y sus patas son más oscuras que el cuerpo. Tiene el pelo largo, áspero, de color gris manchado de blanco. El macho es siempre más pesado que la hembra; entre 1.3-1.7, el primero, y 0.9-1.0 kilogramos, la segunda. Por lo común, se encuentra en madrigueras, oquedades y zonas rocosas de los bosques abiertos. Es muy buena trepadora y suele vérsele formando parejas. Su periodo de gestación es de 65 días, y su camada es de 2 a 5 crías.

Vive en los bosques poco umbríos de la India y se nutre de pequeños mamíferos, pájaros, reptiles y serpientes venenosas. Su área de dispersión se extiende desde Arabia, Persia y Afganistán hasta la India y Nepal, comprendiendo también y Sri Lanka y Assam (estado situado en el nordeste de la India, con fronteras con Bután y Bangladesh, capital Dispur).

Habita preferentemente los bosquecillos más o menos extensos, las plantaciones, las orillas de los ríos cubiertas de césped y los declives rocosos, ricos en matorrales bajos; es de hábitos nocturnos y produce de tres a cuatro crías por camada. Suele causar estragos entre los pollos y otros volátiles domésticos y también le gusta la fruta jugosa, aunque demuestra una marcada preferencia por la carne. Corre y salta entre las piedras, inspeccionando cuidadosamente todos los hoyos y fisuras en busca de ratones, ratas, lagartos y serpientes.

Las mangostas también tienen depredadores como los tigres, los chacales y las grandes aves como el águila; cuando las mangostas salen a campo abierto, lo hacen en fila para que desde arriba den la impresión de ser un animal mucho más grande con lo que quedan a salvo de poderosas garras de las aves de rapiña.

Al igual que el sapo de la caña (Bufo marinus) y la polilla gitana (Lymnatria dispar), la mangosta ha sido usada para el control biológico de plagas, sobre todo para la agricultura, por ejemplo en el Caribe y Hawai, a donde llegaron las ratas en barcos procedentes de Europa, que al no encontrar depredadores se reprodujeron de tal forma que infestaron y destruyeron los cultivos de caña de azúcar. A finales del Siglo XIX introdujeron la mangosta gris de la India en Hawai y en las Antillas, iniciando por Jamaica, después en Puerto Rico, Barbados y Cuba, para que cumpliera con la función de destruir serpientes venenosas y ratones, lo que sucedió exitosamente al principio; pero los resultados fueron muy distintos a los que se esperaban, pues rompieron el equilibrio biológico al proliferar con tal exceso que constituyeron una plaga tan dañina como la que se esperaría eliminaran.

No solo ingerían a los roedores, culebras, ranas, insectos y sapos; ante la escasez de ratas, atacaron a los cerdos, caballos y ovejas jóvenes, así como también a los gatos, perros; los huevos de tortuga y los cangrejos. Su dieta incluía también aves y huevos de estas, que estuvieron a punto de extinguirse, como el búho de los túneles de Antigua y Marie Galante, así como el halcón nocturno jamaiquino, eso sin dejar fuera las aves de corral y la caña de azúcar. Al exterminar varias especies indígenas, como el petrel, y la desaparición de aves y reptiles insectívoros produjo un aumento indeseable de insectos hasta entonces raros. Poco a poco disminuyó el número de mangostas y se llegó a un nuevo equilibrio biológico.

Las ágiles y graciosas mangostas que forman parte de la fauna territorial en algunas islas antillanas, en donde se conocen como hurones, que tradicionalmente han sido vistas con simpatía, en el Caribe se han tornado en peligrosos carnívoros transmisores de la rabia pues constituyen el principal reservorio de la rabia silvestre y son capaces de transmitir esta letal enfermedad mediante mordidas a otras especies susceptibles de infectar al hombre.

La rabia es una encefalomielitis vírica aguda y mortal, causada por un rhabdovirus del genero Lyssavirus, transmitida por la saliva un animal enfermo al ponerse en contacto con una mucosa o herida humana, penetrando el virus y al término de dos a cuatro días aparecen los primeros síntomas: fiebre, cefalea, malestar general, nauseas, anorexia, inquietud, dolores y sensación parestésica en la zona de la mordedura. Las manifestaciones transitan por las fobias, fundamentalmente al agua, pero también a la luz, al aire y a los ruidos. Luego sobreviene la parálisis progresiva, el coma y finalmente la muerte a consecuencia de parálisis de los músculos respiratorios.

La enfermedad pueden padecerla todos los vertebrados de sangre caliente, de alimentación carnívora. Además de perros y gatos, se reproduce en el ganado con hábitos herbívoros: bovino, ovinos, caprino, equino y porcino, cuando son mordidos por mangostas.

La rabia en esas islas se ha mantenido latente a través de ciclos selváticos de mamíferos salvajes. En Canadá, Estados Unidos y Europa Occidental, los reservorios son la zorra, los tejones y algunas especies de murciélagos. En Puerto Rico y Cuba se ha identificado la mangosta como reservorio silvestre.

Las mangostas, que en su estado salvaje es muy tímida y tiende a apartarse, cuando individuos de esta especie demuestran un estado errático y agresivo, debemos sospechar que están padeciendo de encefalitis rábica.




jueves, 17 de diciembre de 2015

III 03 EL EKEKO: Tradición Andina Boliviana

Imagen: michifuhrer.blogspot 



La cultura Tiwanaku fue una importante civilización precolombina, de origen misterioso, cuyo territorio estaba ubicado en el altiplano boliviano, a unos 70 kilómetros de lo que hoy es la ciudad de La Paz, capital de Bolivia, en una región inhóspita con muy poca vegetación y un clima hostil, cerca del Lago Titicaca, a 3843 metros sobre el nivel del mar; extinguiéndose en el año 1200, después de 2500 de vigencia.

Los Aimara, cuya civilización se centraba en Tiwanaku, son el pueblo indígena americano que ancestralmente habitaron la meseta andina del Lago Titicaca, repartiendo su población entre el occidente de Bolivia, el sur del Perú y el norte de Chile, recibiendo alternativamente el nombre de Collas, conformaron parte del Imperio Inca ya que fueron conquistados en el siglo XV por Pachacútec, noveno Inca, al derrotar a Chuchi Kápak.

En la actualidad, la mayor parte del pueblo aimara vive en la región del Lago Titicaca y están concentrados en el sur del lago, pero se les encuentra en los alrededores del altiplano boliviano, en Puno, Tacna, Moquegua y Arequipa en Perú; en Arica, Iquique y Antofagasta, Chile y hasta en Salta y Jujuy, Argentina.

Desde la época tiwanaku, se veneraba una deidad hogareña llamada Thunupa, porque sus seguidores creían que ahuyentaba la desgracia de los hogares y atraía la fortuna y la prosperidad. Este amuleto antropomorfo, se consideraba como un dios del rayo, de la lluvia y de las manifestaciones geotectónicas, que provisto de curvada joroba-la giba significaba suerte- permitía obtener cosechas abundantes y el bienestar resultante.

El dios Thunupa, en la mitología aimara se convirtió en el ekeko, ekhako, ecaco o ekhekho, dios menor precolombino de la abundancia, fecundidad y alegría, recibiendo culto en la zona de influencia de la cultura tiwanaku en el occidente de Bolivia, las riberas del lago Titicaca, norte de Chile y Sur del Perú. Tras la conquista los incas lo adoptaron convirtiéndolo en símbolo de fertilidad y buena suerte.

El Ekeko originalmente de piedra, jorobado, de rasgos indígenas, no llevaba ningún tipo de vestimenta; su desnudez era símbolo de sus poderes y fertilidad.

Los aborígenes, desde los antiguos Collas, tenían la costumbre de celebrar una fiesta al Ekeko en el solsticio de verano del hemisferio sur, día mas largo del año alrededor del 21 de diciembre.

Solsticio término astronómico, proveniente del latín solstitium, que significa sol quieto, en donde este astro alcanza su máxima posición meridional o boreal, marcando el inicio de la estación, según sea de verano o invierno (las fechas del solsticio de invierno y el solsticio de verano están cambiadas para ambos hemisferios, cuando en el sur es verano, en el norte es invierno y viceversa).
Durante la colonización los ekekos se fabricaron en oro, plata, estaño y cobre; los españoles intentaron anular su devoción, pero los indígenas se resistieron. La Iglesia Católica intento erradicarlo sin éxito, pues su culto, como dios de la abundancia, persiste; siendo altamente venerado en la sierra del Perú, el occidente de Bolivia y en alguna región del norte de Argentina, debido a la inmigración y migraciones internas.

En 1783 el gobernador intendente de la Paz don Sebastián Segurola dispuso, que se llevara a cabo una fiesta, como un acto de gratitud hacía la Señora Virgen de la Paz, por el hecho de haber liberado a la ciudad del asedio por siete meses, de la rebelión katarista, que el Mallku (caudillo indio) Tupak Katari (Julian Apaza) hizo en 1781 a la ciudad criolla española de La Paz, culminando con el descuartizamiento del insurrecto.

Desde entonces se lleva a cabo la Feria de la Alasitas (voz aimara alathaña que significa comprar para si). Es la celebración al Ekeko, a quien se le obsequia miniaturas manufacturadas artesanalmente, para convertir los sueños en realidad.

Según la tradición las personas acuden, justo al medio día del 24 de enero a esta fiesta del mercado de miniaturas artesanales, que deben ser cha’lladas por el Yatiri -sabio Aimara- con incienso, alcohol, vino y posteriormente bendecidos en una iglesia católica.

Esta manifestación de fe, que los bolivianos han difundido en el mundo, está inspirada y creada precisamente en torno al diminuto dios de la fortuna, la alegría y el amor, que simboliza la fecundidad, la abundancia y la prosperidad.

Actualmente el ekeko colonial, de varios tamaños, generalmente de 20 centímetros de altura, se elabora de terracota, yeso o arcilla; los hay trabajados en madera, barro cocido, estaño, cobre y ocasionalmente oro, plata y piedra.

Aunque su imagen suele variar, la morfología del Ekeko actual se ha transformado; su expresión facial, de andina y seria, se ha tornado risueña y rosada; físicamente ha sufrido cambios notables, es pequeño, casi enano, de piernas cortas; cabeza y boca grande, de vientre abultado, mastuco (fuerte), pómulos colorados, de ralos bigotes y ojos vivaces; ha perdido su giba y ahora es un gracioso mestizo sonriente, con los brazos abiertos, rechoncho, pícaro, al que cubrieron su desnudez con vestimenta andina criolla del altiplano, especialmente el poncho.

El Ekeko representa el sincretismo entre la religión indígena tradicional y la religión católica; se recrea en la Colonia con apariencia urbana, con saco estilo europeo complementado con pantalón hasta el tobillo y sombrero que refleja la vida del mestizo exitoso. Ataviado de un multicolor vestuario tradicional boliviano, es un muñequito bien vestido con colores vivos; calza abarcas de gomas de llanta y una capucha de hilo, gorro indígena, llamado Iluchu.

Algo muy peculiar de este personaje, es el rostro eufórico que denota la alegría del que todo lo tiene; cargando en bolsas, cestas y maletas, objetos que representan muy variadas concepciones de lo que se necesita o desea, desde productos primarios y tradicionales, hasta modernos, suntuosos y sofisticados.

Un elemento central, es que carga en su robusto cuerpo de barrigudo hombrecito de brazos extendidos, los objetos mas variados en forma de miniaturas, desde los infaltables de la vida cotidiana hasta los mas significativos para el bienestar y la comodidad como el dinero, pasando por todo lo imaginable, que funcionan como exvotos para propiciar la adquisición de bienes materiales.

Su fama de fumador empedernido es bien conocida en el mundo andino ya que la figura presenta una oquedad en la zona donde debería estar la boca y es allí donde se coloca, cada martes o viernes, un cigarrillo encendido para lograr los favores solicitados. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara.

La costumbre dice que para que surta efecto, es necesario que el Ekeko no haya sido comprado por el usuario, sino que éste lo haya recibido como regalo de amigos o familiares e incluso lo haya sustraído. Si te regalan un Ekeko tienes la obligación de regalar otro a la persona que quieras que llene su vida de prosperidad, ya que se logra mejorar la suerte bajo la protección de la divinidad sublime, la diosa madre tierra Pachamama.